Un golpe devastador: la inteligencia de Yemen logra desmantelar la estructura de mando de las fuerzas saudíes en Yemen.
En un avance cualitativo que refleja la profundidad de las capacidades de inteligencia y vigilancia que ahora poseen las fuerzas de Saná, estas anunciaron una revelación de inteligencia de suma importancia relativa a la gestión operativa y el mando militar sobre el terreno del liderazgo saudí en Yemen, en una medida que conlleva múltiples implicaciones militares y políticas, y que confirma que el banco de información que posee Saná sobre los movimientos del enemigo ha alcanzado un nivel de precisión y exhaustividad sin precedentes.
El anuncio no se limitó a revelar los nombres de destacados oficiales saudíes, sino que se extendió a la identificación de sus ubicaciones y sus campamentos administrativos en las gobernaciones yemeníes ocupadas, lo que constituye un mensaje claro de que la situación sobre el terreno ha entrado en una nueva fase de revelación de información y de cambio en el equilibrio del conocimiento de inteligencia.
La sesión informativa ofrecida por las fuerzas de Saná se centró en desmantelar de forma sistemática y meticulosa la estructura de mando militar saudí en Yemen, señalando que el Mando Conjunto de las Fuerzas Armadas está dirigido por el oficial saudí Fahd bin Hamad Al-Salman, quien supervisa directamente a todos los oficiales saudíes que trabajan en territorio yemení, convirtiéndose así en el eje central alrededor del cual gira el Sistema Conjunto de Mando y Control.

En este mismo contexto, destaca el papel de la fuerza de apoyo y asistencia dentro de Yemen, bajo la dirección del oficial Ali Ayed bin Ali Matar Al-Harthi. Esto refleja una estructura organizativa precisa y compleja que ha sido cuidadosamente monitoreada y documentada por la inteligencia yemení, revelando un profundo conocimiento de la jerarquía de liderazgo y las rutas de apoyo logístico y militar para Arabia Saudí.
El informe de inteligencia demostró una notable precisión al identificar los cuarteles generales de operaciones militares y bases de apoyo en varias gobernaciones yemeníes, realizando un seguimiento detallado de los cambios de ubicación y de los responsables de los mismos, lo que refleja una vigilancia continua sobre el terreno y de los servicios de inteligencia.
La fuerza Sharurah es el eje principal que gestiona varias bases operativas dentro de Yemen. Está dirigida por el oficial Abdullah bin Fahd Al-Sahli. Esta fuerza se ramifica en varias bases avanzadas, incluyendo la base operativa avanzada que se desplazó entre Al-Mukha y Jabal Al-Nar y se estableció en Adén, supervisada por el oficial Saad bin Mohammed Fanis Al-Qahtani; la base Marib, gestionada por el oficial Faris Al-Shammari, conocido como Abu Sultan; la base Shabwa en el campamento Marra, gestionada por el oficial Musleh bin Eid Al-Otaibi; la base Adén en el campamento Al-Nasr, gestionada por el oficial Badr bin Saleh Al-Harbi, apodado Al-Ajili; además de la base Hadramawt, gestionada por el oficial Mohammed Talal Al-Balawi; la base Al-Mahra, gestionada por el oficial Dhafer Hazam Al-Shahrani; y finalmente la Fuerza de Tarea Conjunta 808 para apoyo y asistencia en Socotra, gestionada por el oficial Saeed Al-Ghamdi.
Con esta distribución geográfica precisa, el mapa de la presencia militar saudí en Yemen queda completamente al descubierto para las fuerzas de Saná, incluyendo los puestos de mando, las rutas de suministro y las bases avanzadas y de reserva.
El anuncio contenía claros mensajes militares y políticos, representados por la confirmación de Sana’a de que posee información precisa y completa sobre estos líderes, y la amenaza de perseguirlos y atacarlos continuamente a través de informes posteriores en los medios de comunicación que revelarán sucesivamente más detalles, en una escalada deliberada destinada a mantener la presión psicológica y moral sobre el liderazgo saudí y sus soldados.
El anuncio también incluyó serias advertencias a los ciudadanos para que no se acercaran a los campamentos y concentraciones de tropas saudíes, ya que constituyen objetivos legítimos. Asimismo, reiteró el llamamiento a los reclutas yemeníes en las filas saudíes para que se mantuvieran alejados de esos lugares y no participaran en ellos, a fin de proteger sus vidas. Esto refleja una estrategia psicológica paralela a la estrategia militar, cuyo objetivo es desmantelar la base de apoyo humano de Arabia Saudí y debilitar su capacidad para movilizar combatientes yemeníes.
Esta revelación de inteligencia confirma el alcance de las capacidades de seguridad y vigilancia que poseen ahora las fuerzas de Saná para rastrear los movimientos del enemigo con gran precisión geográfica y militar, y sitúa el escenario sobre el terreno ante una nueva etapa de revelación de cartas y operaciones dirigidas, ya que ya no se habla de información general o estimaciones aproximadas, sino de nombres, identidades, ubicaciones y una distribución sobre el terreno definida con precisión, lo que hace que cualquier movimiento militar saudí sea calculado con exactitud y revelado con antelación, en un cambio cualitativo que refleja la redistribución del equilibrio de poder cognitivo y sobre el terreno en el teatro de operaciones yemení.