Movimiento iraquí denuncia presiones de EE. UU.
El dirigente del movimiento iraquí Al Nujaba rechazó la presión de Estados Unidos sobre las fuerzas políticas de Irak.
El dirigente del movimiento iraquí Al Nujaba, Mahdi Al Kaabi, afirmó que Irak no se encuentra aislado del escenario regional e internacional, en declaraciones a Al Mayadeen.
Reveló que el nivel de presión ejercido por Estados Unidos sobre las fuerzas políticas iraquíes alcanza el 99 por ciento, con una clara influencia en las decisiones políticas, económicas y de seguridad del país.
Al Kaabi explicó que el proyecto estadounidense busca imponer la normalización, un plan que, según indicó, debe ser combatido mediante un proyecto de resistencia opuesto a la ocupación y a la injerencia Washington.

Relación con el Gobierno y construcción del Estado
Respecto a las decisiones ejecutivas, el dirigente señaló que corresponden al primer ministro en consulta con los diversos componentes nacionales.
Subrayó que la toma de decisiones no puede reducirse a una sola parte.
Al Kaabi calificó de “buena” la relación del movimiento con el Ejecutivo actual y expresó su respaldo a la gestión estatal, siempre que impulse la salida de las tropas estadounidenses y garantice la soberanía nacional.
También, destacó que la presencia de Al Nujaba como facción de resistencia refuerza la posición de los actores que enfrentan el proyecto político y trabajan en los ámbitos diplomático y militar en beneficio de Irak, sin pretender militarizar a la sociedad.
El dirigente explicó que las discrepancias con algunos líderes políticos radican en la postura de estos de “transigir con los estadounidenses”, a pesar de que Washington mantiene el control sobre los fondos iraquíes y condiciona la soberanía del país.
Señaló que existe una “deficiencia política” cuando el Gobierno no exige la liberación de dichos fondos, y demandó un plan nacional a cinco o diez años para la construcción del Estado.
Dicho plan, según propuso, debe basarse en la independencia en la toma de decisiones, la apertura internacional, la ampliación de relaciones con Europa y otros países, y la reducción de la dependencia exclusiva del petróleo mediante el fomento de la industria y la agricultura.
Postura de la Autoridad Religiosa y la cuestión del armamento
Al Kaabi recordó el papel fundamental de la Autoridad Religiosa de Najaf, la cual impulsó la redacción de la Constitución, la participación electoral y el establecimiento del proceso político, además de emitir la fetua que dio origen a las Fuerzas de Movilización Popular, posteriormente reguladas por ley como parte del sistema de seguridad y defensa.
El dirigente ratificó el compromiso del movimiento con la petición formulada en 2017 por la Autoridad Religiosa para regular el armamento y restringir su tenencia al Estado, condicionado a la existencia de soberanía, estabilidad e instituciones independientes.
Remarcó que las armas de la resistencia son legítimas para defender a Irak, proteger su soberanía y hacer frente a la ocupación y a las amenazas externas, y no para enfrentarse al proceso político ni al pueblo iraquí.
En este sentido, rechazó las presiones de Estados Unidos para desarmar a las facciones y exigió una decisión soberana e independiente.
Al Kaabi rechazó que se califique de “terrorismo” a la resistencia iraquí y afirmó que “las exigencias de restringir el uso de armas no deben dirigirse exclusivamente contra los chiíes o las facciones, sino que deben incluir a los Peshmerga y otras manifestaciones armadas”.
“Las armas de la resistencia no serán entregadas, aunque su gestión y el expediente de seguridad pueden regularse mediante un diálogo intrairaquí”, agregó.
Subrayó que la entrega del armamento está vinculada a una solución estrictamente iraquí y a la salida definitiva de las fuerzas de ocupación estadounidenses y turcas.
No obstante, expresó dudas sobre una retirada estadounidense efectiva sin una presión real sobre el terreno.
Desarrollos de seguridad y la situación en Jurf Al Nasr
Respecto a los recientes acontecimientos de seguridad, Al Kaabi reveló que el arresto de Abbas Al Yaaqubi, director de inteligencia de las operaciones del Cinturón de Bagdad en las Fuerzas de Movilización Popular, se basó en una orden que acusaba a mandos militares de atentar contra fuerzas estadounidenses.
Añadió que su liberación en un plazo de 48 horas demuestra la falta de pruebas sólidas en su contra.
Respecto a las acusaciones vertidas contra las facciones por los ataques a los campos petroleros en el Kurdistán u otras zonas, Al Kaabi exigió la presentación de pruebas y afirmó que la resistencia asume abiertamente sus operaciones, tal como hizo al declarar su apoyo a Irán, a la operación Diluvio de Al Aqsa, a Palestina y al Líbano.
Sobre la situación en Jurf Al Nasr, afirmó que la zona sigue representando un desafío de seguridad por haber sido refugio de grupos terroristas.
Consideró que los llamamientos para el retorno de los desplazados responden a intereses políticos y de chantaje contra la comunidad chií.
Sostuvo que la presencia del Ejército, la Policía Federal y las Fuerzas de Movilización Popular en Jurf Al Nasr ha consolidado la seguridad en un área desértica vulnerable que sirvió de tránsito a las tropas estadounidenses en 2003.
El Eje de la Resistencia y la dimensión regional
En el plano regional e internacional, Al Kaabi afirmó que los intentos de debilitar a la resistencia en Irak forman parte de un plan más amplio dirigido contra el Eje de la Resistencia en el Líbano, la Franja de Gaza, Yemen e Irán.
Reiteró que las facciones iraquíes son aliadas de la República Islámica de Irán y defenderán su posición y a sus aliados en caso de que se reanuden las hostilidades o sea necesario.
Advirtió que los grupos presentes en Siria continúan amenazando la seguridad de Irak debido a su discurso confesional y su despliegue cerca de la frontera.
Describió al actual Gobierno sirio como parte de un proyecto turco-estadounidense que carecerá de legitimidad popular hasta que se celebren elecciones.
Asimismo, cuestionó los intentos de rehabilitar la figura de Abu Mohammad Al Golani (el presidente Ahmad Al Sharaa), recordando su vinculación previa con Al Qaeda.
Enmarcó los acontecimientos en Siria dentro de una estrategia regional para cercar a Irán, Líbano e Irak.
Sobre las relaciones internacionales, respaldó la apertura diplomática del Ejecutivo con aquellos países que respeten la soberanía de Irak y sus símbolos, evitando que su territorio sea utilizado como plataforma para agresiones.
La soberanía como línea roja
Al Kaabi concluyó señalando que la estabilidad de Irak exige la retirada total de las tropas estadounidenses, la liberación de los fondos nacionales, el reequipamiento del Ejército, la protección de las fronteras y la adopción de decisiones políticas independientes.
Reiteró su advertencia de que Estados Unidos no debe mantener su influencia por vías políticas, económicas o de seguridad, concluyendo que “la soberanía de Irak es una línea roja”.
AlMayadeen