Marruecos desestabiliza el Sahel a través del narcotráfico, según especialista

Según el profesor de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad de Argel, Samir Bouaissa, Marruecos alberga laboratorios clandestinos de drogas sintéticas, mientras que redes criminales marroquíes realizan el tráfico más allá de las fronteras, especialmente hacia los países del Sahel.

En declaraciones concedidas a Algeria Press Service, Samir Bouaissa afirmó que “la actividad de las redes criminales marroquíes ya no se limita al tráfico de cannabis, sino que incluye también la cocaína, paralelamente al auge de la fabricación de psicotrópicos y drogas sintéticas, una actividad particularmente lucrativa”.
El experto aludió a la existencia de laboratorios clandestinos que operan bajo otras denominaciones o tras actividades de fachada, donde se elaboran sustancias psicotrópicas y drogas sintéticas, lo que permite ocultar su verdadera actividad.


“Dado que esta industria requiere competencias especializadas, químicos graduados en universidades son reclutados por estas redes criminales, que se aprovechan del desempleo y de la falta de oportunidades profesionales para convertir los conocimientos químicos en un instrumento al servicio de una actividad delictiva altamente rentable”, señaló.


Asimismo, destacó que, con la expansión de la producción, aumentan también los ingresos derivados de este tráfico, “lo que anima a las redes a intensificar la fabricación y ampliar el transporte y la difusión de estas sustancias fuera de Marruecos”, subrayando que “esta dinámica se ve favorecida por la complacencia y complicidad de las autoridades del Mazjén’’ (oligarquía marroquí).


“Las redes criminales marroquíes exportan sustancias psicotrópicas y drogas sintéticas fuera de las fronteras mediante múltiples rutas, lo que les permite ampliar el alcance de sus actividades ilícitas y ocultar el origen de estos venenos”, precisó el experto, antes de añadir que “los países del Sahel figuran entre los destinos de estas sustancias, ya que las redes marroquíes utilizan las rutas que atraviesan la región para extender sus operaciones de tráfico y distribución”.
Bouaissa advirtió, además, del mayor peligro asociado a este tráfico, que reside precisamente en “la relación entre sus ingresos y la financiación del terrorismo”. Al mismo tiempo, recordó que diversos estudios establecen vínculos entre la criminalidad organizada y el terrorismo, al converger ambos fenómenos en intereses comunes.


“Los grupos terroristas necesitan financiación, y el tráfico de drogas constituye una de las principales fuentes capaces de proporcionársela. A cambio, las redes criminales necesitan protección para asegurar sus actividades, estableciéndose así una relación de intereses mutuos”, explicó.
En las zonas marcadas por la inestabilidad, esta convergencia “se intensifica”, prosiguió. “La inseguridad facilita las operaciones de tráfico, mientras que los ingresos procedentes de los estupefacientes benefician a los grupos armados”.


Bouaissa describió así una cadena que vincula laboratorios clandestinos, reclutamiento de jóvenes químicos, fabricación de psicotrópicos, tráfico transfronterizo y distribución de sustancias, hasta llegar a ingresos susceptibles de alimentar la economía paralela, el crimen organizado y la financiación del terrorismo.
Concluyó afirmando que el auge de la fabricación clandestina de sustancias psicotrópicas constituye “una evolución peligrosa” del tráfico de drogas en Marruecos, en un contexto de complicidad por parte de las autoridades del Majzén.

FUENTE: ALGERIA PRESS SERVICE

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