Arabia Saudita y Yemen: Una estrategia de fragmentación e ilusiones de hegemonía

El sueño de fragmentar Yemen en pequeñas entidades ha sido una estrategia a largo plazo del régimen saudí desde la fundación del Reino en 1932.

Para lograr esta estrategia, el Reino ha empleado diversas tácticas a lo largo de las décadas, buscando afianzar la fragmentación y debilitar los cimientos de la unidad yemení.
Es indudable que el Reino tiene un largo historial de conspiraciones contra Yemen, conspiraciones que se han convertido en realidades vividas por sucesivas generaciones de yemeníes en la historia contemporánea. Por lo tanto, quien crea que Arabia Saudita apoyará a Yemen como Estado, o que sus posturas se basarán en los intereses yemeníes, después de todos los acontecimientos y experiencias vividas por el país, vive en una ilusión alejada de la realidad histórica.

La realidad actual lo demuestra claramente. Arabia Saudita está sembrando el caos en todo Yemen, de este a oeste, manipulando el país, sus recursos, su potencial e incluso su historia, mediante milicias armadas creadas para tal fin. Estas milicias han recibido financiación y armas para implementar una agenda saudita preparada desde hace mucho tiempo, facilitando así su control sobre aspectos clave de la vida en las provincias yemeníes.

Durante mucho tiempo, Arabia Saudita ha perseguido su sueño de extender un oleoducto desde la Provincia Oriental, a través de las gobernaciones de Hadramawt y Al-Mahra, hasta el Mar Arábigo. Sin embargo, este proyecto se ha enfrentado a obstáculos a lo largo de los años que han impedido su ejecución. Hoy, tras la expansión de la influencia saudí sobre las provincias orientales, la realización de este sueño avanza con total impunidad, bajo la protección de milicias armadas yemeníes, con la aprobación tácita de fuerzas políticas y mercenarios que lo avalan e ignoran sus consecuencias.

Tras décadas de sufrimiento y penurias, el ciudadano yemení es ahora más consciente de lo que ocurre en su país y de las fuerzas que subyacen a la trágica situación en la que se encuentra. Existe un consenso generalizado de que Arabia Saudí es un factor determinante en el estancamiento de Yemen, obstaculizando cualquier progreso o desarrollo real en esta era de rápida revolución de la información y del tercer milenio.

El empeño de Arabia Saudí en someter a Yemen y frenar su desarrollo plantea numerosas interrogantes sobre la naturaleza de su política hacia el país. Esta política se ha caracterizado por una hostilidad persistente, durante la cual Arabia Saudita ha utilizado sus recursos y riqueza para debilitar al país e impedir cualquier movimiento de renovación que pudiera impulsarlo hacia el progreso y el desarrollo, y ayudarlo a mantenerse al día mediante la construcción de bases científicas sólidas para modernizar las instituciones estatales y promover sus diversos sectores.

Pero hoy podemos afirmar que el pueblo yemení ha madurado y es más capaz de tomar el control de sus propias decisiones y determinar sus propias opciones, libre de la tutela externa. Esto se ha manifestado en el rechazo a la tutela saudita y en una firme oposición a sus proyectos, que el pueblo yemení considera destructivos para sus intereses, además de una creciente conciencia de los métodos que Arabia Saudita ha empleado durante muchos años para dominar Yemen y mantenerlo en una espiral de caos, fragmentación y luchas internas.

SABA DE YEMEN

Temas: ,

Dejá tu comentario

Scroll al inicio